| VER PELÍCULA LOS COLORES DE LA MONTAÑA REFLEXIÓN "¿Por qué se olvida tan frecuentemente a los niños en las luchas que emprenden los hombres?"Truffaut
Los colores de la montaña del director colombiano Carlos César Arbeláez propone al espectador una visión objetiva de la realidad colombiana sin olvidar la dulzura de los niños campesinos, los cuales deben sortear diferentes obstáculos para sobrevivir en un mundo lleno de minas antipersonales, guerra civil, indiferencia social y desigualdad. No obstante, la esencia dulce y soñadora tan inefable de la infancia es el argumento principal e irrefutable de este film. Resulta incompresible que a los más vulnerables se les intente arrebatar las ilusiones y las metas con la sombría y violenta muerte. En los colores de la montaña cabe destacar la lucha por una educación justa y democrática que es mermada por la guerra, es un claro ejemplo de cómo son silenciados las voces de la educación y los gritos de la paz.
El estado toma el papel de la educación sin embargo lo relega a diferentes zonas y no esta atento a las situaciones sociales que se viven en áreas alejadas y apartadas de la capital, donde el abuso de autoridad es evidente. Donde los signos de un conflicto armado empiezan a aparecer en la vida de los habitantes en este caso de la vereda la pradera, que es donde esta película tiene lugar. Los sueños de los niños de esta vereda son evidentes, como por ejemplo en el caso de Manuel, el protagonista, quien sueña con jugar futbol pero además es un gran pintor de los colores de esas bellas montañas que están en frente de su casa. La relación que se puede establecer con el capitulo de la ruptura del monopolio escolar es un poco confuso, en la medida que Narodowski nos menciona el poder que el maestro llega a tener en un punto, siendo los niños obligados a ir a la escuela y los padres comprometiéndose a cumplir esta orden, sin embargo en la película los niños no son obligados a ir a la escuela, y por el contrario son pocas las veces en las que pueden tener acceso a un maestro en la escuela. Ya que como se menciono anteriormente el conflicto armado lleva a los maestros a irse del lugar bajo amenazas. Y es bajo este mismo modelo como las personas viven con el sin sabor y el miedo constante de perder todo cuanto tienen y conocen. En este caso el estado se encarga mas de combatir violencia con violencia, el dispositivo de alianza ya no es tanto la escuela / la familia, es mas bien, desde este unto de vista, una constante lucha por ¨combatir¨ el conflicto armado destruyendo e implantando miedos a su paso.
Por otra parte, El Estado no desarrolla un papel contundente en la solución del conflicto y en la protección de la población colombiana, esta indiferencia Estatal produce un inconformismo colectivo que provoca una sublevación civil, que a su vez es responsable de la creación de grupos guerrilleros que vulneran los derechos del campesinado y de la sociedad en general, en pro de su lucha ideológica contra el Estado. Este conflicto ha dejado muchas víctimas, entre ellos niños y jóvenes que luchan por sobrevivir a esta mencionada lucha que les arrebata la tranquilidad, la estabilidad familiar, la educación y el derecho a ser niños. Colombia tiene una gran obligación, y es educar para la paz, sin intentar borrar más de cincuenta años de guerra interna, sino aprendiendo de esta. La educación es a fin de cuentas la mayor y más útil herramienta para transformar la realidad colombiana en una más participativa, democrática y social. Ya no podemos suponer que es el maestro el único responsable de la educación del niño, es un proceso familiar y social también que debe soportarse en las bases del amor, la fraternidad y la colaboración, si Colombia no entiende que los niños son nuestra única esperanza de cambiar esta realidad estamos destinados a fracasar como país.
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jueves, 14 de abril de 2016
PELÍCULA: LOS COLORES DE LA MONTAÑA
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